Rodolfo Stanley con un estilo y un mundo propios le permite adentrarse en la noche con los ojos abiertos. La treintena de cuadros que exhibe propone escenas de salón de baile –bailongos, en su mitología personal- ,putero y cabaré, una sorprendente galería de animales nocturnos y una mirada sarcástica sobre un mundo en descomposición.